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Los beneficios de trabajar en red

EL MERCURIO, 2 de junio de 2013

Mejoras en los resultados académicos, generación de oportunidades y optimización de los recursos de los establecimientos educacionales son algunos de los beneficios de que los colegios trabajen en una red colaborativa según el experto en educación de la Universidad de Southampton.

Oportunidad para la Fundación:

La noticia permite conocer la visión y la experiencia del experto inglés, Daniel Muijs, quien destaca el trabajo en red como nuevo modelo educativo. La nota va en la línea de los programas del área de educación de la Fundación Mustakis.

Noticia:

Daniel Muijs, profesor de educación en la Universidad de Southampton:

Los beneficios de trabajar en red

Mejorar los resultados académicos y sacarles mayor partido a los recursos de las escuelas son algunos de los beneficios de trabajar en colaboración con otros establecimientos.  
A.T.

Trabajar de manera colaborativa está de moda, dice Daniel Muijs, profesor de educación de la Universidad de Southampton (Inglaterra), investigador del trabajo en redes y principal expositor del VI Seminario de la Red de Escuelas Líderes contra la Pobreza.

Está de moda, explicaba ayer a una audiencia conformada por profesores, directivos e investigadores educativos, porque así trabajan hoy los gobiernos, las empresas privadas, las fundaciones y también, claro, las escuelas.

“Pero, aparte de que suena bonito, ¿hay evidencia que demuestre que funciona trabajar en redes (en el ámbito educativo)?”, se preguntaba Muijs.

Él lleva años investigándolo. “Primero que nada hay que definir de qué hablamos. Con trabajo en redes me refiero a por lo menos dos organizaciones que trabajan en conjunto por un propósito común durante un tiempo”, lo que no significa hacerlo todos los días de la semana, aclara.

Según Muijs, existen diversos tipos de redes: las voluntarias, las obligatorias, las redes en las que hay una relación de poder (por ejemplo, cuando una escuela más eficaz trabaja con otra de peores resultados), entre muchas otras.

Al analizar diversas redes en Inglaterra, Muijs y su equipo de investigación se dieron cuenta de que “ser parte de una puede tener aspectos positivos, pero se necesita de al menos un par de años para notarlo”. En una primera etapa, los colegios deben acostumbrarse a formar parte de esta nueva organización, y luego “comienzan a verse los resultados”, explica el académico.

Las razones por las que hay que trabajar en red, asegura, están claras: “Genera oportunidades, (…) se puede ayudar a la creación de conocimientos, (…) y podemos aprender los unos de los otros”.

Además, agrega, es posible lograr un mejor manejo de los recursos de las escuelas ya que se potencian los fondos por un bien común.

Sin embargo, Muijs también reconoce que hay una crítica común que se escucha sobre la colaboración entre distintos establecimientos. “Muchas escuelas compiten por estudiantes y por las matrículas. Sé que esto es conocido por ustedes en Chile. Entonces, ¿puedo colaborar con mi competencia?”.

Y aunque parezca imposible, la cooperación y la competencia sí pueden coexistir y, de hecho, lo hacen muchas veces, aunque reconoce que no es fácil. “En los negocios, por ejemplo, hay indicios de colaboración competitiva: hay relaciones entre empresas que colaboran y, a la vez, compiten. En la industria de la informática esto se ve bastante”.

Así, Apple y Samsung pueden tener distintos litigios legales, sin embargo eso no impide que Apple compre pantallas fabricadas por su competencia. “Las empresas que tienen colaboración competitiva duran más en el tiempo”.

Sin embargo, recuerda Muijs, para lograrlo es necesario darse cuenta de la importancia de las redes. Y lo ilustra con una red de escuelas del sur de Inglaterra con la que trabajó. “Ellos crearon grupos curriculares y los profesores se reunían cada seis meses para discutir los conocimientos”.

La red también les servía para lograr apoyo y dialogar entre ellos. “Si tengo un problema, alguien de otro colegio quizás pueda ayudarme (…). Además, se dieron cuenta de que al unirse tenían más peso para negociar con los políticos locales”, cuenta Muijs.

Eso sí, para ser parte de una red es clave ver qué escuelas son complementarias. “Además, si se va a ser parte de una red hay que estar comprometido”.

En educación, asegura, se necesitan metas claras y bien definidas. Por eso también es fundamental contar con una estructura conocida: “Hay que saber quién es el responsable y de qué áreas”.

“Y por último -puntualiza-, debemos conocernos a nosotros mismos; cuáles son nuestras debilidades y fortalezas. Una buena colaboración comienza con un buen conocimiento propio”.

(La exposición del profesor Muijs estará desde mañana disponible en www.educarenpobreza.cl).

 Escuela Gabriela Mistral (Tomé, Región del Biobío)Néstor Saavedra, directivo

Fue en 2011 cuando esta escuela decidió incorporar un proyecto pionero en la comuna de Tomé, con tecnología de punta a disposición de sus 915 alumnos. Se fundó el canal de televisión, una radio escolar abierta a la comunidad y los boletines informativos. La idea fue integrar los medios de comunicación a las distintas asignaturas e incentivar la lectura de diarios como un hábito, mejorar la ortografía y el manejo de vocabulario, propiciar la lectura crítica, descubrir la complejidad de la realidad. El trabajo también ha permitido descubrir el valor de trabajar en equipo y de mejorar la convivencia escolar. Este año la escuela obtuvo el 2º lugar nacional y el primero regional en la medición Simce de 4º básicos entre los establecimientos municipales.

Complejo Educacional San Agustín (Villarrica, Región de La Araucanía)Mariela Riedemann, profesora especialidad Turismo

Una buena iniciativa para replicar es la de este liceo técnico-profesional: gestionar desde la escuela redes con agencias de turismo y restoranes de la zona que les permitan a los alumnos recibir una formación completa. Este establecimiento particular subvencionado con 347 alumnos y alto nivel de vulnerabilidad inició hace 12 años este proyecto con el objetivo de combatir el desempleo y la pobreza, y pretende seguir otros ocho años. Los alumnos tienen un plan de estudios acordado entre ambas partes, trabajan dos días a la semana en la agencia o restorán con un maestro guía, y los otros tres en el liceo con profesores tutores. El resultado ha sido una mayor empleabilidad y la generación de microproyectos de emprendimiento familiar.

Liceo Politécnico Werner Grob Stolzenbach (La Unión, Región de Los Ríos)Elizabeth Burgos, jefa de producción, y Paola Ojeda, docente de Lenguaje y Comunicación

Emprender es la consigna de este liceo particular subvencionado de enseñanza media técnico-profesional (267 alumnos, 86,5% de vulnerabilidad). Por eso, el proyecto “Emprendimiento para la vida” fusionó los contenidos teóricos de algunas asignaturas de 1º medio con actividades que fomentan el crecimiento, la autoestima, la resolución de problemas, la motivación, la superación, el liderazgo y la creatividad. Semestralmente se mide el progreso de los alumnos en cada dimensión. La iniciativa lleva un año de funcionamiento.

Liceo Técnico-Profesional de Río Bueno (Región de Los Ríos)Juan Antonio Unión, jefe de Producción

Junto con el nacimiento de este liceo sureño hace cinco años, se fundó una microempresa en su interior para desarrollar las competencias profesionales de sus alumnos en un entorno “real” y en cinco especialidades: forestal, refrigeración y climatización, administración, mecánica automotriz y turismo. Con ello, aparte de fortalecer competencias en los estudiantes, el liceo suma recursos económicos que son reinvertidos. Los resultados han sido óptimos -considerando que el establecimiento tiene un índice de vulnerabilidad de 83,4%-, pues sus egresados han ingresado al mundo del trabajo, mejorando su calidad de vida.

Colegio Bosquemar (Puerto Montt, Región de Los Lagos)Rodrigo Navarro, profesor de Matemática

Los aportes de padres y apoderados son bienvenidos en este establecimiento particular subvencionado de Los Lagos, que atiende a 385 alumnos de enseñanza básica. Su proyecto “Matemática en Familia” surgió en 2011, y busca integrar a los apoderados al aprendizaje de esta asignatura. Para ello, una vez al mes, padres e hijos de 4º básico van juntos al colegio y aprenden métodos y estrategias de enseñanza-aprendizaje, reciben guías y hacen pruebas, para lograr, en forma paulatina, un activo compromiso con la educación de los pequeños, lo que ya se ha visto reflejado en un alza en los puntajes Simce.

 2.6.2013.Beneficiosdetrabajarenred